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Manejo de lobos por números


Bajo las regulaciones de especies en peligro de extinción que rigen la recuperación del lobo gris, los estados deben monitorear el número de lobos y presentar informes de estado anuales sobre las poblaciones y manadas de lobos anualmente. Las autoridades federales revisan los informes para garantizar que los lobos se manejen adecuadamente por encima de los estándares mínimos para evitar volver a incluir a los lobos en la lista como una especie en peligro de extinción. Evidencia en todo el país, y ahora de vecinos Columbia Británica, sugieren que el proceso actual de contar lobos (que guía el manejo de lobos) puede no ser exacto.

Due to claims that monitoring wolves via radio collars, aerial observations and trapping can be an expensive task, many states have implemented a “patch occupancy model” for counting wolves. The occupancy model depends exclusively on hunter surveys to determine wolf populations and wolf locations.  This information, combined with prey base estimates and landscape data, become the formula for predicting  the  probability of wolves in a given area.  This newer method might be less expensive, however, it is our understanding that it has not undergone rigorous scientific peer review for wolves, and is at best a guesstimate based exclusively on hunter experience in the field. 

n Montana, el modelo de ocupación de parches estima que la población de lobos es un 25-35 por ciento más alta que los conteos mínimos verificados liderados por las agencias estatales. Por ejemplo, modelado de población para los lobos de Montana en 2012—where actual counts verified a minimum of 625 wolves and 147 packs—predicted that 804 wolves and 165 packs inhabited the state. In a current media release, “FWP looks to new technique to document wolf population size,” Montana Wildlife and Parks believes that using hunter observations during the 5 week general hunting season has the immediate benefit of cost savings. However using the public to count wolves has its drawbacks.

No es científicamente sólido ni ético basar las decisiones críticas sobre la "cosecha" pública en predicciones estadísticas y no en datos concretos. ¿Deberíamos manejar a los lobos por números?

Por Diane Bentivegna del Wolf Conservation Center

Como aprendimos de los 43 años de investigación de lobos del Dr. Gordon Haber en el libro "entre lobos,” escrito con Marybeth Holleman, cuando se trata de lobos, no se trata de números. Se trata de su paquete. Un lobo es un lobo cuando es parte de un grupo intacto y sin explotar capaz de comportamientos cooperativos complejos y tradiciones únicas. Si una manada se deja sin explotar, desarrollará sus propias tradiciones de caza, crianza de cachorros y comportamientos sociales que se ajustan finamente a su entorno preciso.

Los lobos no deben ser manejados por los modelos simplistas más comúnmente utilizados por las agencias de vida silvestre dominadas por cazadores de hoy. La noción de que podemos “cosechar” un porcentaje fijo de una población de lobos existente que corresponde a las tasas de mortalidad natural y aun así mantener una población viable no tiene sentido. No puedes manejar a los lobos por los números.

No puedes simplemente contar el número de lobos en un área en particular y decidir si es una población “saludable”. Eso es porque la unidad funcional de los lobos es la manada. Si dejamos a los lobos en paz, manejarán sus propios números de acuerdo con su entorno. Y, si dejamos en paz a los lobos, seremos nosotros los beneficiados, ya que la presencia de los lobos aporta equilibrio natural a los ecosistemas.