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Hito de recuperación de Red Wolf

el lobo rojo (Canis rufus) es uno de los cánidos salvajes más amenazados del mundo. Una vez común en todo el sureste de los Estados Unidos, las poblaciones de lobo rojo fueron diezmadas en la década de 1960 debido a los programas intensivos de control de depredadores y la pérdida de hábitat.

En 1980, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE. UU. (USFWS) declaró a los lobos rojos extintos en estado salvaje. Unos pocos sobrevivieron solo en cautiverio, su salvajismo enjaulado.

Hace treinta años, en septiembre de 1987, el USFWS dio un gran paso adelante en la conservación de especies en peligro de extinción al liberar lobos rojos en el Refugio Nacional de Vida Silvestre Alligator River de Carolina del Norte como parte de un programa federal de reintroducción bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción.

Durante las últimas tres décadas, continuaron los esfuerzos para restaurar estos depredadores clave a sus lugares legítimos en nuestros paisajes, en nuestros corazones y en nuestra cultura.

Como participante en el Plan de Supervivencia de Especies de Lobo Rojo, el Centro de conservación de lobos ha sido parte de este esfuerzo durante los últimos 12 años para dar a las especies raras una segunda oportunidad al prevenir la extinción a través de la cría en cautiverio y apoyar el proyecto de reintroducción cuidando a los lobos para la reintroducción.

La reintroducción del lobo rojo fue una de las primeras instancias de una especie, considerada extinta en la naturaleza, que se restableció a partir de una población cautiva. En muchos sentidos, el programa del lobo rojo fue el programa piloto, sirviendo como modelo para las posteriores reintroducciones de cánidos, en particular las del lobo gris en el suroeste de Estados Unidos y en la región de Yellowstone.

El “regreso a casa” del lobo rojo sigue siendo un hito significativo no solo para las especies raras, sino también para la conservación de la vida silvestre en peligro de extinción.

A pesar del progreso y el apoyo del programa de recuperación, en septiembre del año pasado, el USFWS propuso renunciar a 30 años de éxito en la conservación, eliminando casi todos los últimos lobos rojos restantes de la naturaleza y confinándolos en cautiverio.
Las estimaciones actuales sitúan la población salvaje en menos de 30.